“Cuanto menos abras tu corazón, más sufrirá”

Deepak Chopra

Hola amigas y amigos,

Como diría el bueno de William Shakespeare “De nuevo en la brecha amigos míos”. Y es que después de un periodo de inactividad en el blog, volvemos para daros a conocer una de las rutas más espectaculares que podemos hacer en Italia.

Hoy os queremos llevar a la costa noroeste italiana, en la provincia de La Spezia, más concretamente al Mar de Liguria, una subdivisión del mar Mediterráneo, donde se encuentra el famoso segmento de costa Cinque Terre.

Cinque Terre está formado por 5 espectaculares pueblos, declarados en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y reconocidos desde 1999 por el gobierno italiano como Parco Nazionale delle Cinque Terre.

De paisaje típico mediterráneo, este paraje está compuesto por pinos esculpidos por la brisa marina que se estiran sobre las preciosas colinas que bajan en pronunciada pendiente hasta el mar.

Aparte, en este litoral, el cual ha sido moldeado durante miles de años por la fuerza del mar, encontraremos una gran cantidad de maravillosas calas de aguas turquesas y una rica fauna marina, la cual no es complicada apreciar gracias a la transparencia de sus aguas.

Pero además de las espectacularidades que nos regala la naturaleza, este idílico lugar es también conocido por los 5 pueblecitos que componen Cinque Terre:

Monterosso, Manarola, Corniglia, Vernazza y Riomaggiore.

Estas cinco perlas del mediterráneo tienen en común esas pintorescas fachadas que habremos podido ver en numerosos anuncios publicitarios y un característico aprovechamiento del espacio costero que permiten levantar estos encantadores villagis. Y es que pasear entre los senderos de estos vistosos pueblos, pasar al lado de los muros de piedra que delimitan los centenarios viñedos de esta tierra y dejarse cautivar por la brisa marina que acaricia estas colinas, es un placer para los sentidos y el espíritu.

Como llegar y que hacer:

Hoy os vamos a explicar nuestra experiencia en Cinque Terre, como llegamos, que hicimos, que comimos y que sensaciones extrajimos de este lugar.

Lo primero que quisiéramos destacar es que es un lugar muy visitado por turistas de todo el mundo, por lo que, si pensáis visitar Cinque Terre en épocas estivales, aparte de hacer frente al calor que os encontraréis, tened en cuenta que en ocasiones os veréis rodeados por una maraña de gente, ya sea en los pueblos, sobre todo en Manarola y Riomaggiore, o en el sendero que comunica las 5 poblaciones.

Nosotros llegamos por carretera a La Spezia, población donde sale el tren que nos llevará hasta Monterosso, lugar desde donde iniciamos nuestra ruta a pie. Dejamos el coche aparcado en el mismo parking de la estación de tren de La Spezia, cuyo coste por hora es de 1,50€ en horario de 8.00h a 20.00h.

En la misma estación encontraréis varios puntos de información de Cinque Terre, donde se puede adquirir la Cinque Terre Card que nos permitirá viajar en tren a todos los pueblos de la ruta y la que nos servirá también para realizar los trayectos a pie por el Sendero Azul. Es imprescindible tenerla, ya que a la salida de cada pueblo por el que transcurre la ruta nos la pedirán. Su precio es de 16€/persona, y con ella también tendremos la ventaja de poder entrar en los servicios públicos sin necesidad de realizar un pago extra.

Como os hemos comentado, nuestro punto de partida fue Monterosso, el pueblo situado más al norte de los cinco y la penúltima parada del trayecto La Spezia-Levanto.

Al llegar supimos que no nos habíamos equivocado en nuestra elección y que ese día iba a ser una de las jornadas más especiales en nuestra visita a Italia. Sus playas turquesas, de aguas cristalinas nos encandilaron.

Monterosso

Como decíamos anteriormente, comenzamos nuestra ruta a pie desde la estación de Monterosso dirección a Vernazza, bordeando por las calles que recorren la costa de esta bonita y turística población. Durante este recorrido de algo menos de 6 km hasta llegar a Vernazza es inevitable pararse a contemplar los acantilados bañados en su base por aguas claras y limpias.

También podremos apreciar los curiosos viñedos dispuestos en las colinas, y es que esta tierra es además conocida por sus vinos y por la laboriosa recolección de sus cepas.

Una vez llegamos a Vernazza, el sendero nos lleva a recorrer parte del pueblo. Aquí posiblemente daremos con un gran número de turistas por lo que tener en cuenta este detalle si decidís visitar sus calles.

Vernazza

Antes de salir de Vernazza comenzamos la subida más fuerte del recorrido, la cual no dura más de 2 km, subida llevadera pero que aconsejamos la hagáis acompañados de una buena botella de agua, sobre todo en verano, ya que el calor apremia en este lugar, sobre todo en días despejados. Tras pasar esta subida ya sólo nos quedarán 2 km en leve descenso hasta llegar a la siguiente población: Corniglia.

Corniglia

Corniglia

Corgnilia es el último pueblo al que podíamos llegar a pie por el sendero azul, ya que, debido a unas mejoras del sendero, el paso de Corniglia a Manarola y a Riomaggiore (llamado también sendero del amor) estaba cortado. Una pena, aunque pudimos acceder a ellos en tren gracias a la Cinque Terre Card.

Puesto que Corgnilia es el último pueblo al cual llegamos a pie, decidimos parar aquí para comer. Veníamos bastante acalorados por lo que optamos por comer “rápido” en una pizzería del centro de la población. El lugar elegido fue Bistro Margherita, nos pedimos varias porciones de pizza y focaccia, bastante ricas y acompañadas de una buena birra Moretti. El establecimiento sin pretensiones, cuyas porciones oscilaban entre 3’5€ y 4’5€, pero que cumplió sobradamente su cometido, llenar la barriga tras una buena caminata.

Tras comer, nos dirigimos a la estación del tren, la cual no está en el centro de la población, por lo que tuvimos que descender los más de 300 escalones que separan el casco urbano de la estación. Aunque si estáis bastante fatigados, existe un servicio de Bus que hace el trayecto desde la plaza mayor del pueblo hasta la estación de tren. Con la Cinque Terre Card este trayecto es gratuito 😊

El tren nos llevará en pocos minutos a Manarola, pueblo de grandísima belleza donde se puede disfrutar de unas piscinas naturales en las que la gente se refresca y zambulle.

Piscinas naturales de Manarola

Seguidamente volvemos a la estación de Manarola para recorrer el último trayecto de tren hasta Riomaggiore. Posiblemente el pueblo más bonito de todos y el más conocido internacionalmente, gracias a la estampa característica de sus fachadas de colores y el pequeño acceso para los botes pesqueros y/o de recreo. De aquí no os podéis ir sin haceros fotos amigas/os.

Riomaggiore

Riomaggiore

Una vez finalizada nuestra visita al último pueblo de los cinco, regresamos en tren a la estación de La Spezia, donde habíamos dejado estacionado el coche por la mañana.

Y hasta aquí nuestro relato de esta encantadora visita a Cinque Terre. Lugar de obligada parada si pasáis cerca y por supuesto destino fijo para una escapada de varios días donde poder recorrer estos senderos y pueblos con calma, degustar sus vinos y su rica gastronomía, así como refrescarnos en verano en sus cristalinas aguas.

Esperamos que podáis disfrutar pronto de esta tierra y por descontado, si tenéis alguna pregunta no dudéis en dejarnos un comentario. Os ayudaremos en todo lo que sea posible.

Hasta muy pronto!

Track ruta Cinque Terre

DATOS TÉCNICOS DE LA RUTA

Recorrido lineal:

Distancia recorrida: 10,7 km

Duración del recorrido: Aproximadamente 2.45 horas en movimiento.

Altitud mínima: 4 metros.

Altura máxima: 206 metros.

Desnivel acumulado en ascenso: Unos 810 metros.

Desnivel acumulado en descenso: Unos 738 metros.

Dificultad: Fácil. Aunque como siempre, la variante de dificultad es bastante subjetiva, ya que depende mucho de la condición física de cada persona. Hay que tener en cuenta que nos enfrentaremos a subidas y bajadas, por lo que es aconsejable tomárselo con calma si no estamos acostumbrados a caminar por montaña.