“No es sabio el que sabe donde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca”

Francisco de Quevedo

Hola amigos/as,

Aprovechando nuestra última visita a Galicia para realizar el Camino Finisterre, no pudimos dejar de contemplar y admirar la bonita ciudad de Santiago.

Como sabrá mucha de la gente que ya ha visitado tan emblemática ciudad, Santiago de Compostela es mucho más que su famosa Catedral. Pasear por sus hermosas y ancestrales calles, descubrir la arquitectura de su casco antiguo, hablar e intercambiar impresiones con sus esplendidas gentes y disfrutar de su rica gastronomía es un placer que no podemos dejar de disfrutar si visitamos esta maravillosa ciudad gallega.

Pero hoy en Andando Voy queremos hablaros del Hostal de los Reyes Católicos. Un lugar no tan conocido como la Catedral, pero que en épocas pasadas fue de extrema relevancia para los fatigados peregrinos que llegaban a esta santa villa.

El Hostal de los Reyes Católicos se encuentra en la Plaza de Obradoiro, justo al lado de la Catedral de Santiago y el Palacio de Rajoy (sede del Ayuntamiento), custodiando así la plaza, un conjunto de emblemáticos edificios que hacen de este mágico enclave, un lugar de obligada parada tanto para peregrinos como para turistas.

La Catedral de Santiago vista desde el Hostal de los Reyes Católicos

Actualmente el Hostal realiza funciones de hotel y es que en él se sitúa el lujoso Parador de Santiago, diferenciándose como uno de los más esplendorosos de la red de Paradores de España. En el interior del Parador, considerado como uno de los hoteles más antiguo del mundo, se pueden distinguir cuatro claustros, habitaciones deslumbrantes, distinguidas estancias y un lujoso comedor entre otras joyas arquitectónicas.

El Hostal fue concebido inicialmente como Hospital Real. Su construcción fue ordenada por los Reyes Católicos en 1499, con el fin de dar auxilio y cobijo a los peregrinos que llegaban a Santiago tras su larga y fatigante peregrinación. Aunque las funciones de Hospital de Peregrinos no fueron las únicas que se realizaban en este edificio. También se ocupaban de curar a los pobres y de acoger y criar a niños huérfanos o abandonados.

Hay que tener en cuenta que, en los primeros tiempos del Hospital Real, realizar el Camino de Santiago no era tan seguro y tranquilo como lo es en la actualidad. Peregrinar hacia Santiago suponía una auténtica odisea no exenta de peligros. Las dificultades orográficas que presentaban las distintas rutas eran, para los peregrinos de entonces, un problema menor. En aquellos tiempos, con frecuencia, eran asaltaos por bandidos, atacados por animales o se enzarzaban en cruentas peleas con otros caminantes. Al llegar a Santiago, el hospital representaba una cura para sus heridas, así como reposo y alimento.

El Hospital fue diseñado y construido por el arquitecto real Enrique Egas. Y aunque actualmente el edificio presenta una planta de cruz griega con 4 patios, en el S.XVI, dicho arquitecto lo proyecto como una cruz latina con dos claustros que servían para separar a los hombres y a las mujeres, a la izquierda se situaba la peregrinaría de hombres y a la derecha la peregrinaría de mujeres. Además, en esta misma planta baja se ubicaba la cocina, la cárcel, la botica, la inclusa donde se acogía y criaba a los niños expósitos y el comedor común.

En la planta alta se encontraban las principales enfermerías, la sala real, los aposentos del administrador, los espacios reservados para los capellanes y otro comedor. El Hospital contaba también con una planta sótano destinada a almacenes y caballerizas. Y es que este distinguido lugar constituía una ciudad en miniatura, con sus propios sacerdotes, sanitarios, contables y sirvientes bajo la autoridad única del administrador.

Las estancias de este distinguido y antiguo lugar pueden visitarse incluso sin estar hospedados en el Parador. Se puede pasear por los patios interiores y la Capilla siguiendo una ruta marcada por 42 placas informativas que recorren el recinto y que sirven de guía histórica del Hospital Real.

Uno de los patios interiores

Cúpula de la Capilla

Horarios: Todos los días de la semana excepto los sábados de 10H00 a 14H00 y de 16H00 a 19H00.

Precio: 3€

Si venís en peregrinación hasta Santiago, os aconsejamos que dejéis al menos un día libre para poder deleitarse de las maravillas que ofrece esta enigmática y esplendida ciudad.

Hasta muy pronto amigos/as.