“Una fuerte imaginación genera el acontecimiento”

¡Seguimos de ruta amigas y amigos!

Hoy nos cogemos de nuevo la mochila y nos dirigimos al Bartolo (729 metros), pico más alto de la serranía de El Desierto de las Palmas, subconjunto de montañas que encontramos en el litoral castellonense, justo en frente de la turística ciudad de Benicàssim. Este pico recibe tal nombre gracias al fraile Bartolomé, uno de los monjes más reputados que habitaron en el lugar en los primeros tiempos.

Cruz y Antenas del Bartolo

El Desierto de las Palmas es un espacio natural emblemático para las gentes de la provincia de Castellón. Debido a su altitud, se convierte en un lugar visible desde diferentes puntos geográficos, además, su fácil acceso, hace de esta serranía y de su cima un lugar mágico en el cual dejarse llevar, disfrutando de la naturaleza que nos brinda la montaña y siempre acompañados de las bonitas vistas al mar mediterráneo. El potente verde de las plantas y árboles que aquí habitan, unido en armonía con el rojizo de los relieves rocosos de rodeno y con el azul del mar mediterráneo, crean un intenso cromatismo que colman al paisaje de gran belleza.

Otra de las riquezas de este maravilloso paraje son las espectaculares Agujas de Santa Águeda, el Montornés y su castillo, así como las más de 600 especies de flora que alberga, entre las cuales podemos encontrar el Palmito, de ahí que el lugar en el que nos encontramos se llame el Desierto de las Palmas. Aunque este conjunto de montañas de desierto no tiene nada, esta connotación tiene un significado más espiritual, ya que a aquellos lugares en los que se retiraban los monjes a orar, contemplar y estudiar se les conocía como desiertos. Y es que en esta zona se alberga el Monasterio de los Carmelitas Descalzos, fundado en 1694. Previamente al monasterio actual, se construyó otro en los llanos de un barranco, aunque en 1783 los religiosos que allí se alojaban se vieron obligados a abandonarlo y buscar un lugar más seguro, debido a una serie de movimientos del terreno. Aún se conservan restos del antiguo Monasterio, el cual podemos observar durante nuestra visita.

La ruta la iniciamos desde el Centro de Información del Paraje Natural del Desierto de las Palmas, donde podremos dejar el coche en un pequeño parking que hay en la entrada. Podemos llegar al Centro de Información desde la carretera N-340, cogiendo la salida hacia la CV-147 dirección al P.N del Desierto de las Palmas, entre las poblaciones de Benicàssim y Castellón.

Una vez aparcado el coche, entramos dentro de las instalaciones del Centro de Información, donde pasearemos por un pequeño jardín botánico, con flora autóctona de la zona e información acerca de ella.

Dejando a la izquierda el edificio del Centro de Información, encontramos un poste con varias señales que nos dirigirán al sendero que nos llevará al pico del Bartolo, en aproximadamente 4 km. La ruta está muy bien señalizada, y en cada uno de los cruces e intersecciones encontraremos señalizaciones como las de las fotos, indicándonos la dirección al pico, así como la distancia que nos queda hasta el destino.

El inicio es suave por un sendero de piedra rojiza, desde el cual atravesaremos variada flora de monte mediterráneo y siempre dejando atrás las maravillosas vistas del Mar Mediterráneo y el Castillo de Montornés, una fortaleza de origen árabe construida sobre un antiguo enclave romano.

Este ameno inicio de subida, permite regocijarse con los sonidos, los olores y las vistas que esta bonita serranía mediterránea nos ofrece.

Ermitas de San Juan Bautista y Virgen del Carmen

Aunque siempre conviene estar vigilantes, ya que, a menos de un km del punto de inicio, recorremos una ancha pista por la cual pueden pasar vehículos motorizados y bicicletas de montaña. Nada peligrosa y nada complicada, pero tenemos que tener en cuenta este detalle.

Al final de esta amplia pista, justo antes de desviarnos a la derecha para reincorporarnos al sendero, damos con una curiosa señalización del Camino de Santiago, perteneciente al Camino Castellón-Bajo Aragonés, el cual lleva hasta el municipio Fuentes de Ebro donde se une con la Ruta Jacobea del Ebro y que continúa hasta Santiago de Compostela.

A partir de esta señalización compostelana, en aproximadamente un km, nos topamos con una bifurcación, en la que seguiremos nuestra ruta por el camino de la izquierda.

Ya en pocos metros, daremos con una pista asfaltada que sube hasta las antenas del Bartolo, la cual suele ser transitada mayoritariamente por cicloturistas. Desde este punto ya tenemos contacto visual permanente con las antenas y con la gran Cruz del Bartolo, monumento de 24 metros y 90 toneladas, levantado a 690 metros sobre el nivel del mar.

Si el tiempo nos acompaña, cosa nada complicada en estas tierras, la panorámica que observamos en este último trayecto es un deleite para los sentidos. La luminosidad del sol, hace que el verde de las montañas se funda con el azul del mar, y este es un regalo de la naturaleza que no podemos despreciar.

Una vez llegamos al pico del Bartolo, lugar donde están ubicadas unas antenas y unos repetidores, podemos tomarnos un respiro y pegar un bocado para retomar fuerzas con la mirada puesta en el mar mediterráneo.

Tras recargar las pilas, nos hacemos el ánimo y comenzamos el descenso, sin olvidarnos de pasar por debajo de la majestuosa Cruz del Bartolo y siguiendo por el sendero de pequeño recorrido (líneas amarillas y blancas).

Podemos volver al punto de inicio por el mismo camino por el cual hemos ascendido, aunque, como sabéis, nosotros siempre preferimos, si es posible, realizar rutas circulares para así aprovechar ver otros paisajes. Es por esto, que decidimos bajar por el camino que lleva al mencionado, al principio del post, Monasterio del Desierto o Monasterio de los Carmelitas Descalzos siguiendo el sendero PR-CV 451.

La bajada es suave, fácil y amena, y en menos de 2 km nos encontraremos en dicho monasterio, el cual aconsejamos visitar para conocer un poco más la historia de este paraje y de estos monjes.

El Desierto de las Palmas es, sin lugar a dudas, un paraje privilegiado para todas aquellas personas que busquen un remanso de paz y espiritualidad, donde contemplar la belleza fusionada del mar y la montaña. No es de extrañar que los monjes escogieran este lugar para su retiro espiritual.

Hasta muy pronto!!