“La mejor posesión del ser humano es la libertad de escoger la actitud con la que afronta su vida”

Viktor Frankl

Hola amigos/as,

Como os indicamos la semana pasada, en el post de hoy os seguimos contando nuestra experiencia rural por tierras turolenses. Tal y como os adelantamos en el post de Valderrobres, la comarca de Matarraña cuenta con una amplia variedad de rutas de senderismo de entre las cuales destaca la Ruta del Parrizal o Parrissal en Beceite (8km).

Fuente: Google Maps

Y es que esta encantadora ruta es, sin duda, una de las zonas más atractivas del curso del río Matarraña, todo gracias a un esculpido paisaje fruto de la erosión que, durante miles de años, el curso del agua ha originado sobre la geografía. Esta circunstancia natural dota al lugar de una belleza singular que no os podéis perder si pasáis unos días en la comarca.

El paraje del Parrizal es rico en flora eurosiberiana y mediterránea. También es característico por su fauna, donde podemos encontrar diferentes especies, como el cangrejo de río, la cabra montesa o la nutria, entre otros.

Una de las singularidades que podremos contemplar cuando hagamos la ruta, son las pinturas rupestres de la Fenellassa compuestas por 8 figuras. Protegido de la mano del hombre con unas vallas, se pueden apreciar cuatro jinetes que cabalgan de pie sobre cuatro caballos. Se sabe que en los primeros estudios que se realizaron a las pinturas, se reconocieron hasta 12 figuras, algunas de ellas ya desaparecidas actualmente…

Pinturas rupestres de la Fenellassa

Para iniciar esta magnífica ruta nos dirigimos con coche desde la población de Beceite, recorriendo una distancia de 6km por camino asfaltado hasta el paraje. El trayecto está bien señalizado, por lo que no hay pérdida.

A mitad de nuestro camino, encontraremos un punto de control, el cual estaba cerrado el día de nuestra visita (diciembre), pero que según pudimos leer en los carteles informativos adheridos al punto de control, dicho punto está abierto en otras épocas del año. En este lugar se ubica también uno de los parkings. Nosotros decidimos avanzar y aparcar en el parking situado al lado del merendero y desde donde se inicia la ruta. En la fecha en la que fuimos no pagamos nada por estacionar el vehículo en el parking, aunque tenemos entendido que en el segundo de los parkings se pagan 4€ y en el tercero 8€. A parte, queda restringido el acceso con caravana y minibús en el Parking 3 durante todo el año, y en el 1 y 2 en puentes y durante el mes de agosto. Así que, si tenéis pensado hacer la ruta tened en cuenta estos detalles. Pinchando aquí podéis encontrar más información sobre la regulación de acceso al paraje.

Parking 3

Una vez ya listos para marchar, nos dirigimos hacia los paneles informativos y seguimos por el camino que se encuentra tras una cadena que impide el paso a vehículos no autorizados.

A 900 metros aproximadamente del inicio de la ruta nos desviamos hacia la derecha, donde podremos contemplar las pinturas rupestres mencionadas anteriormente. Continuamos la marcha hacia los Estrechos del Parrizal y antes de llegar a unas pasarelas situadas durante diferentes puntos de la ruta, la naturaleza nos regala otra bonita estampa, la Cova de la Dona.

Cova de la Dona

En pocos metros llegamos a las primeras pasarelas, que nos permitirán bordear y atravesar el río, aunque en algunos tramos nuestro paso sobre el río será más divertido, ya que no lo haremos sobre pasarelas, sino saltando de piedra en piedra, algunas de ellas un tanto resbaladizas debido a la erosión del agua.

A medida que vamos avanzando, nos dejamos cautivar por la belleza del paraje, las aguas azuladas, los verdes pinos y las majestuosas rocas.

En pequeños tramos atravesaremos sendas de tierra, dejando a unos metros el río y disfrutando de los bonitos bosques del entorno y de las formaciones rocosas tan espectaculares que se hacen en lo alto de las montañas.

Conforme nos vamos acercando a los estrechos, el río desaparece y el terreno se vuelve más escarpado.

Este tramo es el que presenta algo más de dificultad al tener que sortear grandes bloques de rocas, pero sabremos que valió la pena el pequeño esfuerzo cuando lleguemos al final de la ruta y contemplemos la magnitud de un cañón de 60 m de altura, 200 m de longitud y 1,5 m de ancho.

Pudimos atravesar todo el cañón sin mojarnos, ya que no había nada de agua, aunque en otras épocas del año, o tras días de fuertes lluvias, el río puede llevar más agua, lo que nos haría prestar más atención a la hora de recorrer el cañón. De hecho, si la cantidad de agua es abundante, sería imprescindible disponer de ropa de baño en verano o neopreno en invierno para atravesarlo, ya que se pueden acumular varios metros de profundidad.

Una vez llegados al final del cañón, volvemos de nuevo a los coches por el mismo camino por el que hemos venido.

Desde Andando Voy siempre somos partidarios de madrugar para realizar cualquier ruta, y la Ruta del Parrizal no es ni mucho menos la excepción. Os recomendamos que salgáis prontito, a primeras horas de la mañana, para evitar grandes aglomeraciones de gente que impiden, en ciertos momentos, disfrutar de la tranquilidad y la belleza que nos brinda esta ruta. Nosotros lo hicimos así y gozamos de una ida calmada y a nuestro ritmo. La vuelta fue distinta, ya que nos encontramos con muchos visitantes que se dirigían hacia los estrechos, y el paso por las pasarelas se volvía un tanto complicado.

En definitiva, si visitáis la comarca del Matarraña no olvidéis realizar esta sencilla y magnífica ruta, ideal para los que aman la montaña, el agua, los animales, la historia, la vida.

Adeu amics i amigues!!