“Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla…”

Platón

Hoy Andando Voy viaja a Francia, más concretamente a la bonita ciudad alsaciana de Colmar.

A menos de una hora de la ciudad de Estrasburgo, en dirección sur, nos encontramos con este pequeño encanto, la ciudad más alsaciana de Alsacia según los lugareños.

Situada en la tan disputada históricamente entre alemanes y franceses, región de Alsacia, podemos decir sin temor a equivocarnos que Colmar es una de las ciudades más bellas de Europa, con una arquitectura que sigue rigurosamente el estilo gótico alemán. Cosa que no nos debe de extrañar ya que, de hecho, dicha ciudad, así como la región de Alsacia, han permanecido a Alemania en diferentes períodos de la historia. La última vez en 1940, cuando la región de Alsacia fue anexionada al territorio del III Reich. No fue hasta mayo del 1945 con la rendición incondicional del ejército Nazi, que Francia recuperó el control de la región.

Casa de Estilo Gótico-alemán

Casa Pfister, de estilo renacentista, una de las visitas imprescindibles en Colmar

Pero vayamos a lo bonito del asunto, Colmar es conocida aparte de por su pintoresca arquitectura, por sus vinos alsacianos, de hecho, se le atribuye a la ciudad la Capitanía de los vinos de Alsacia. Por lo que, si os gusta disfrutar del buen vino, ya tenéis otra excusa para perderse unos días en tan encantadora ciudad.

Los alsacianos han sabido mezclar muy bien dos de los motores económicos de la zona (turismo y vino) con su famosa Ruta del Vino de Alsacia. Ruta serpenteante que recorre aproximadamente 170 kilómetros de norte a sur de la región y que atraviesa 70 ciudades vitícolas reconocidas como las más bonitas de Alsacia. En los 170 kilómetros que componen la ruta nos encontraremos, además de Colmar, con pequeñas poblaciones y villas fortificadas de en sueño como Eguisheim, Ribeauvillé, Kaysersberg, Obernai, Riquewihr… las cuales aconsejamos visitar entre los meses de abril y octubre, ya que en dichas poblaciones se organizan unas maravillosas fiestas del vino con vistosas animaciones folclóricas y degustaciones durante todo el día de sus aromáticos caldos.

Otra de las peculiaridades con el vino, que tuvimos el placer de disfrutar en Colmar, es su famoso “Vin Chaud” o vino caliente. Este brebaje con especias ayuda a calentarse a las gentes del lugar en su largo período invernal. No hay que olvidar que nos encontramos en el centro de Europa y aquí, en invierno, por lo general, hace bastante frío.

Tuvimos la suerte de degustar este curioso vino gracias a nuestro amigo Geoffrey, un alsaciano de pura cepa que nos mostró como elaborarlo. Así que aquí os dejamos la receta, la que bautizamos como la sangría alsaciana:

  • Vino tinto.
  • Azúcar moreno (150gr por cada litro de vino)
  • Diferentes especias: Bastones de canela, Anís estrellado, Jengibre y Clavo.
  • Naranjas y limones.
  • Miel al gusto.

La elaboración es sencilla, en nuestro caso gastamos 10 litros de vino tinto que pusimos a calentar en una olla a fuego medio. Mientras el vino se calentaba, cortamos 4 limones y 4 naranjas en rodajas y los añadimos a la olla junto a las especias. Seguidamente le echamos el azúcar moreno, en este caso como era una preparación para bastantes personas utilizamos 1’5kg de azúcar moreno. Geoffrey le añadió también 250gr de miel, pero nos comentó que ese era su toque personal y que no todo el mundo lo hacía a la hora de elaborar el Vin Chaud. Una vez que todos los ingredientes estuvieron en la olla subimos un poco más el fuego y sin dejar de remover con una cuchara para que el azúcar no se pegara lo dejamos cocinándose durante 20 o 25 minutos (cuidado con los vapores que suelta el vino cuando se está elaborando, puedes acabar mareado antes de probar una gota..jaja). Seguidamente, lo dejamos enfriar un poco, colamos el vino para separarlo de las especias y cítricos et voilà listos para probar, siempre con moderación, el Vin Chaud alsaciano.

Es muy típico tomar esta bebida en Navidad y es que Colmar se viste de gala en dicho período del año. A partir del último fin de semana de noviembre hasta final de diciembre toda la ciudad se ve envuelta por la magia de la Navidad. Calles engalanadas, elaborada decoración navideña y que decir de su Mercado de Navidad.

Le Marché de Noël de Colmar, como lo llaman los franceses, está compuesto en realidad por cinco mercaditos, situados cerca unos de otros en el centro de la ciudad en los que podremos deleitarnos con la gastronomía típica de la zona como los panes de especias, quesos alsacianos, el famoso vin chaud y rica pastelería como los Mannala (pequeño hombrecito en alsaciano).

También podemos encontrar juguetes hechos en madera, vasos de cristal con decoración navideña, conciertos navideños en diferentes calles de la ciudad, así como un gran buzón donde Papa Noel recibe las cartas de los más pequeños.

La Petite Venise

Colmar es una de las mejores opciones que podemos encontrar en Europa para escaparnos unos días. Reúne historia, bonita arquitectura, gastronomía típica alsaciana y rincones que parecen sacados de un cuento. Si a todo eso, que ya es mucho, le sumamos la posibilidad de acudir en época navideña, la estancia en este bonito lugar se vuelve mágica.

Ayuntamiento de Colmar

La Petite Venise

 

¡Hasta el próximo post amigos/as!